La informalidad laboral sigue siendo uno de los grandes problemas del país y hoy afecta a más de 7 de cada 10 trabajadores. Aunque es más fuerte en las zonas rurales, las cifras del INEI (2025) muestran que supera la mitad de los empleos en las principales ciudades del Perú.

Un reciente informe del INEI confirma que la mayoría de trabajadores en el Perú sigue laborando sin contrato, sin seguro y sin los beneficios básicos que da un empleo formal. Las cifras nacionales superan el 70%, y a pesar de que es un fenómeno más focalizado en áreas rurales, los estudios confirmaron que para el año pasado, superó el 50% en las principales ciudades del territorio.
Según el INEI, en las zonas rurales la informalidad llega al 94%, pero grandes urbes como Juliaca y Pucallpa alcanzan niveles de 82,5% y 73,3%, respectivamente, encabezando el ranking nacional. Además, ciudades como Tacna, Puerto Maldonado e Iquitos superan el 68% de trabajadores informales, lo que muestra que este problema ya está presente en prácticamente todas las principales ciudades del Perú.
Incluso en los grandes centros urbanos la proporción de trabajadores sin acceso a seguridad social ni derechos laborales completos sigue siendo alta: Chiclayo, Trujillo y Chimbote se ubican entre el 64% y el 68%, mientras que Lima y Callao rondan el 56% de informalidad. Solo algunas ciudades muestran porcentajes algo menores, pero en ningún caso la informalidad cae por debajo de la mitad de la fuerza laboral urbana.
En las ciudades con mayor población, el problema está igual de arraigada. En Chiclayo, Trujillo y Cusco, entre 6 y 7 de cada 10 personas trabajan de forma informal, y en Lima y Callao más de la mitad de los trabajadores está en esa situación. No queda ninguna ciudad grande en la que la mitad de la gente empleada no trabaje de esta manera, demostrando que se ha vuelto la regla y no la excepción en el mundo urbano.

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